
Con una visión yuxtapuesta de la realidad comencé mi viaje de retorno, dejando atrás memorias, vidas y un sin fin de cosas que componían el entorno, al despegar observe a mi costado como el mundo se hacia pequeño, tanto así que solo un cabello bastaba para cubrirlo en tinieblas, de pronto el interminable exacerbo de mis moléculas produjo el tener que saltar hacia el vació en busca de tierra firme.
La caída realmente era excesos llamativos y aunque miles de individuos caían hacia el vacío, sentía que era solo el espacio y yo, no tenia miedo pues el dulce sonido de una guitarra empañaba el ambiente de forma celestial, unas aves danzaban en mi caída, arco iris tan altos que la parábola podía tocar el firmamento. Y de un minuto a otro al igual que un ciego ve por primera ves, vi mi hogar en este nuevo submundo.
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