sábado, 21 de agosto de 2010

Antología

Llegó el momento

Un día despertó mirando hacia el techo blanco con una incertidumbre de que algo sucedería más adelante, hubo una mayéutica tan profunda que tuvo lugar a reencontrarse con su yo mismo y pactar que decisión tomaría para el futuro. Las horas continuaban y la dramática preocupación por lo que vendría decidió ir a caminar. Aviso a su madre que saldría a pasear por su ciudad; mientras pensaba en como decidir si dejar su mundo hasta entonces o comenzar uno totalmente distinto a lo que conocía con todo nuevo, entre tanto vaivén de ideas un malestar en la espalda comenzó a sentir. De pronto sus pies dejaron de tocar el asfalto de la calle y poco a poco empezó a suspenderse en el aire. Su primera impresión fue sentir miedo pues no sabía que sucedía, luego de controlarse notó que con su poder mental podía manejar aquel don otorgado de manera tal que no se explicaba el ¿Cómo? De la situación.

A los minutos aprovechó para dar unas vueltas y así seguir reflexionando acerca de su enorme decisión a tomar, voló por largos minutos y así logró controlar la capacidad otorgada. De pronto entre su viaje notó a través de la selva de cemento un hecho realmente circense un hombre con su familia en ayuda de forma rauda cambiaba su piel por otra, su esposa asumí al ver tal acto. Creí en un momento que se trataba de una imagen producto de mi imaginación, pero al detenerme de entre mi viaje supra espacial, vi como realmente se intercambiaba de piel tal como si fuera una prenda de ropa, su hijo acomodaba las manos y su esposa los rasgos faciales; Y aunque ese era el acto más impresionante hasta el momento que había visto me llamó más atención que las personas pasaban esquivos ante ellos, sus ojos se desviaban a mirar otros murmuraban y otros pasaban sin tener la mas mínima idea de que sucedía, el acto duró sólo unos minutos pero para mí fue algo realmente hermoso.

Continué mi viaje entre las nubes observando cómo la ciudad se convierte en un laberinto en donde si las paredes contaran historias, serían mejores que cines, mejores que radios y mejores aún de la televisión, pues tras años de observar miles y miles de historias ante ellas que no terminarían de contar lo que han visto y mientras me comentaba a mi mismo eso otro hecho me llamó la atención vi un enfrentamiento entre unas monedas y un billete, este último era atacado por monedas las cuales no titubeaban al momento de atacar al susodicho extrayendo sus entrañas, dejando en descubierto su fragilidad, pues ellos con su fortaleza del metal se sentían radiantes reflejando los rayos de la luz solar, de pronto un niño se acercó a observar y al momento en que las monedas quisieron ir tras el infante, este con un gesto inocente las tomó y las deposito en un máquina para comprar un confite, llegó a mí el cuestionamiento de hasta donde los “inocuos” recursos propagandísticos no hacen lo mismo con nosotros, pues con tener una imagen agradable y atractiva logran engatusar a las personalidades que con tener el objeto bien promocionado capta la atención y luego las débiles personas como analogía de la moneda son gastados en simples artilugios.

Seguí mi viaje meditando lo visto el hombre cambiando de piel, las monedas arrancando las vísceras del billete y me cuestionaba que estaba sucediendo, pues no era normal aquellos actos tan llamativos y así seguí meditando por largo tiempo sin fijarme en más nada, sólo en sentir el viento entrando por mis poros y como la adrenalina es liberada y luego el placentero efecto de las endorfinas por todo mi cuerpo haciendo que de una manera inerte cayera al vacio, caía sin preocuparme de nada pues tenía ya el control absoluto de este nuevo poder… De pronto mire que a mi lado una muchacha también caía pero se notaba que estaba inconsciente pues le hablaba y no respondía. Me comencé a preocupar pues al no tener signos y no saber de dónde venía la abracé, emprendí vuelo junto con ella y volamos hasta llegar a un lugar seguro, le custodié el sueño por unas horas y al despertar ella me preguntó quién era, porque la había ayudado y que quería conseguir, sólo le respondí que era alguien que no le haría nada malo… Continuamos platicando por largas horas hasta que ya llegó la hora de ir a dejarla a su hogar, me pidió que no fuera e insistió pero mi viaje continuaba asa que decidí continuar, pero ya ahora viendo más ampliamente, pues la historia de ella me cautivó y me dejó imaginar que realmente hay veces donde uno cree que está mal, pero hay personas que están aun peor que uno y es por eso que cada uno exagera su situación personal cegándose ante las angustias de los demás.
Mi viaje comenzó a tornarse un tanto agotador así en medio de una nube tomé un descanso y mientras permanecía recostado el cielo se torno de varios colores en donde las tonalidades danzaban junto a mi nube, depositando su tibio calor que arropaba y guardaba mis sueños. Dormí por un par de horas y al despertar me encontraba en un lugar desconocido, de pronto vi un lápiz que quería ser borrador, un gato que perseguía a un perro, un ratón que se creía queso, un pez que quería volar, un león que era vegetariano, un globo que quería casarse con una aguja, y así un sinfín de peculiares animales, objetos que de una forma loca intercambiaban la realidad dejando lo normal para nuestra malograda sociedad y dando paso a algo nuevo. Junto con la historia de la muchacha que conocí y ahora esto nuevamente comencé a reflexionar de que quizás el cambio de lugar no sería tan malo, pues todo cambio dicen que es bueno.

Ya estando fuera de mi hogar calcule que por unos dos días decidí retornar, sin embargo, no encontraba la ruta y aunque quisiera volar a velocidades supersónicas no encontraba mi hogar, en un instante justo antes de tomar una ruta observe otra escena que me puso los pelos de punta: una mucha avanzaba aterrorizada pero no entendía a que se debía su horror pues nada la perseguía y creo que ella veía algo en su realidad que la atemorizaba pues no era normal verla con tanto miedo inexplicable, de pronto un muchacho se le acercó a preguntarle que le sucedía y ella sin titubear, perturbando el inmaculado silencio del entorno halo del gatillo acribillando al muchacho que iba en su ayuda, luego de eso creo que mejoraron las cosas pues reaccionó y fue en ayuda de él, y aunque se notaba herido el sonreía y ella también, tomaron un taxi y se perdieron entre la selva de cemento.
Nuevamente a mí llegaron las concepciones de la realidad que no sabía cómo explicar debido a que, realmente somos los que manejamos nuestra realidad y por tanto las cosas que componen este submundo interno, este micro universo que nos rodea o que más bien creamos de forma que nos sintamos a gusto en lo que vivimos, así surgieron estas inquietudes mientras trataba de encontrar el camino de vuelta a casa.
Continuaba volando y seguía apreciando nuevas historias por contar dentro de las cuales una me llamo la atención tanto como las ya relatadas un hombre caminaba creo que a su trabajo pues iba muy formal, con un maletín, un sombrero, un abrigo y un par de documentos bajo su brazo derecho, mientras el caminaba en un instante se detuvo y miró hacia el cielo, observe su enorme sonrisa al sentir los rayos del sol irradiarlo, tanto como si lo estuviera nutriendo, luego se detuvo a mirar un árbol tan grande como un edificio, tan frondoso como las nubes y tan vivo como él quien lo apreciaba, entonces me detuve a seguir observándolo pues la intriga me mataba ya que quería saber cuáles serían sus acciones al continuar caminando, pues como lo pensé continuó avanzando entre la gente y se detuvo nuevamente a y miró un par de malabaristas en un semáforo estuvo durante unos cinco minutos observando detalladamente el espectáculo y volvió a sonreír, cogió impulso y continuó caminando hacia donde parecía su trabajo, luego de avanzar durante unos veinticinco minutos en línea recta, golpeó una puerta de metal color gris de la cual salió un señor de unos sesenta años, hablaron un buen rato, reían y al finalizar se abrazaron como despedida, el hombre del maletín y los documentos bajo su brazo derecho continuó caminando hasta llegar a una esquina sentarse y mirar la calle como autos, personas, animales, aire y tiempo avanzaban, y él sólo con una sonrisa cálida cerró sus ojos. Me quedé unos minutos esperando a que despertara pero no sucedió nada al contrario se quedó inmóvil, manteniendo la sonrisa y dejando un fúnebre silencio a su alrededor, el viento voló sus documentos y su sombrero pronto cayó sobre su rostro dejando en descubierto su calvicie. Como no sabía qué hacer, seguí inspeccionando la ciudad para encontrar alguna ruta, debido a que aún no encontraba mi camino retorno a mi casa, fue entonces cuando llegué a un lugar el cual se veía tenebroso el sol estaba oculto tras las grises nubes, los arboles sin hojas, las flores estaban cerradas y en las calles sólo se veían personas con trajes similares, salvo una muchacha con una radiante energía que expiraba y salía desde su interior, a medida que avanzaba tras de ella las cosas iban tomando color, como ya me sentía cansado decidí bajar a conversar con ella me acerqué y estando frente a ella le salude y ella solo rió, le pregunte si no le molestaba que la acompañara por un rato, me respondió que no; Y así pasamos un largo rato conversando, de pronto me preguntó que quería hacer entonces le dije que no sabía aún pues quería por un lado estar cerca de mi familia, pero por otro quería irme a hacer lo que siempre quise, entonces ella con su simplicidad me dijo pues sigue lo que quieres, al fin y al cabo podrás siempre estar en contacto con tus seres queridos… Estuvimos en silencio unos minutos y cuando ya tenía algo que decir, nuevamente y de forma involuntaria mis pies dejaron de tocar el piso, entonces mirándola fijamente le dije gracias, y de la misma forma como me saludó se despidió, sonriendo, entonces en un intento de controlar nuevamente estas acciones para poder continuar conversando con ella, ocurrió el proceso inverso más me elevaba, más y más alto hasta ya no divisar su figura. Cuando llegué a una altura considerable pude controlarlos nuevamente, pero esta vez ya sabía por dónde dirigirme, entonces de una forma veloz volé hacia mi casa, al regresar y entrar por la puerta… Abrí mis ojos y vi el techo blanco de mi cuarto, esta vez si ya con la decisión tomada sabía que estaría bueno irse a realizar lo que quería y con la seguridad que sería lo mejor para él y su familia.