
Hoy mientras caminaba por entre la selva gris note como dos insectos se ayudaban a cruzar la calle un tomaba la hoja y el otro empujaba desde atrás eran en ese momento solo ellos no había nadie ni nada mas alrededor se sentían seguros al cruzar, el viento, polvo, piedras ni incluso el implacable sol podía interrumpir su danza al momento de cruzar, solo se vieron enervados cuando la rueda de un auto dejo sus entrañas ante sus ojos, lo mejor de todo es que la seguía intacta y ellos seguían unidos y por lo visto nada ya los separaría.-