...Mientras el hombre de nombre gigante continuaba caminando, su sublime paz se vió alterada, por la burda y sucia injusticia de la maquinada perverción originada de la soledad que la habita y fecunda en su pequeña y limitada sub-realidad, mas no tiene miedo el hombre de nombre gigante, pues todos los días el sol en las mañanas y aunque el momento más oscuro es justo antes de amanecer sabe que el pronto se acerca el instante perfecto para surgir en plena dicha y gloria...