miércoles, 26 de mayo de 2010

¿Juguemos otra cosa?

Y mientras caminaba el tiempo se detuvo por un instante y realmente pude observar como es que, las personas hacen o dicen algo para que los margenes sociales tengan una opinión positiva de esa persona...
Un hombre corría perseguido por unos perros, tras ellos una mujer, tras la mujer un niño. Este último iba mucho más atrás que aquellos adultos, ellos solo seguían su bestial camino hacia donde sólo ellos sabían, sin preocuparse del individuo indefenso que corría para no estar solo. De pronto el niño en un acto de pura inocencia corrió velozmente y así poder tocar la mano protectora de la mujer que iba delante de él.
El niño sin sospechar nada corrió y corrió hasta que solo se escucho el derrape de un auto.
En ese instante se produjo un silencio fúnebre en aquel pequeño espacio, el hombre, los perros y la mujer corrieron en la dirección contraria en auxilio del pequeño dejando de lado sus diferencias. La mujer tomando su mano solo lloraba y el hombre en su desesperación llamaba una ambulancia, entonces de pronto el niño como sin haber sufrido daño alguno abre sus ojos, mira a la mujer y le dice: mamá juguemos otra cosa...

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