El camino llega lento entre la inmensidad de tu mirada y mi corta expresión, sin embargo, en el retorno un minusculo cambio de sendero resulta común en nuestra inexplicable y apasionada pseudorealidad sólida y prevista de la ligera calma que nos acompaña en todo momento.
Y la lluvia, ni el calor, ni el frío, ni la nieve, ni nada... Nos afecta.-
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