Estábamos sentados en la terraza cruzamos palabras practicamente como un tiroteo, él sostenía un cigarrillo mientras charlábamos, nunca antes lo habíamos hecho y fue extraño los dos muy bien sabemos que no debemos mostrar debilidad pero dentro de nosotros estábamos llorando a mares, seguimos hablando el frío era imperceptible puesto que el ambiente dentro de la conversación era acalorado.
40 años nos separan pero en ese momento teníamos la misma edad y sabíamos a que llegaríamos al final. Estuvo bien conversar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario