Temía perderte por lo que decidí ir a tí, era de noche y estaba tan oscuro que no podía ver mis pies, es más no sabía si habia perdido la visión o es que la oscuridad invadía mi territorio, el hecho es que sin miedo a eso continué caminando hacia donde te encontrabas, era tal mi determinanción que no temí ser perpetrado por asesinos, asaltantes u otra especie de peligro.
A los minutos de caminar ví una pequeña luz que se movía pensé que eras tú y por eso es que corrí pero la luz no se acercaba, despues de un rato me quede parado en mi sitio estatico, de pronto persiví que algo se me acercaba, eras tú con tu rostro ingenua y lleno de ternura se me acercó y abrazó con tanta energía que ya más nada podría sucedernos.-
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